Carta a la Pequeña Line.

Hay un lugar para todo lo que se rompe,
En el centro,
Entre Baobabs yo he decidido colocar mis viejos trastos rotos.

Hay un lugar para todo lo que deja de servir,
En el centro,
Dentro de una urna de cristal
yo he decidido colocar mis fetiches.

Hay un lugar para todo lo que se guarda,
En el centro,
En todo el centro yo he decidido guardar mis secretos,
Tras una caja de cartón
que mulle el corazón,
Cual chaleco salvavidas,

Hay un lugar para todo lo que deja de existir,
Y es en el centro donde guardo su recuerdo,
En forma de espinada rosa.

Hay un lugar para quien te deja huella,
Para quien sabes que te guarda metidita muy adentro,
Y es en el centro donde te guardo a ti.

Tengo un lugar especial, en unos ojos azules,
Que aprovechan el vuelo de los pájaros
Para salir del B 612.
Vienes a rescatarme
con fotos de ayer,
En blanco y negro.

Tengo el honor reservado,
En una mirada inocente.

Tengo un lugar privilegiado
En los ojos de Line,

Yo a cambio,
La espero con mi risa flaca
y mi torpe trazo.
P.D:
Ma petite, que duro es pasar un invierno sin pasar ese frío “alsacien”.
Llegar un 9 de Marzo a estas tierras extrañas y ver como la nieve, funde todo de color blanco, infatigable bailoteo de copos estrellados, hasta congelarse en mis pies.
Que duro es no pasar un otoño en agosto y un verano en septiembre y no saborear, ese octubre primaveral paseando entre la roja vid.
Beber Gewurtztraminer o un vin chaud.
Pequeña, que suerte tener una corresponsal que me haga disfrutar de cada estación de la Alsacia, Lo meta todo metidito en una caja de cartón y lo haga volar dos mil kilómetros, trayéndome olor de Colmar y  jabón de Marseille, para que esta humilde sureña,
No olvide,
El color de tu tierra,
Y como no,
El de tus ojos.

Mil gracias.

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