Inmersa en su ácido de olores aguafuertes, seguía pintando con su pincel esquelético de pelo de cerda,parchetones de flores rojas brillantes sobre un mate-azul, haciendo de ese pobre-viejo espejo, un payaso de "Circus" o una cara maquillada en plena explosión hippie.
Se alejó unos instantes, para afrontarlo y mirarlo cara a cara. El espejo le pidió compasión.
FIN.

No hay comentarios:
Publicar un comentario